viernes, 8 de abril de 2011

PROBLEMAS DOCTRINALES. CAPITULO QUINCE

1 CORINTIOS 15



Introducción


Salomón el Sabio afirmó, “nada hay nuevo debajo del sol” (Ecle 1:9b).  Hoy en día, muchas personas rechazan completamente el concepto de la resurrección de Cristo.  ¡Hasta líderes de la Iglesia lo hacen!  Pero esto no es nada nuevo.  Hace casi 2,000 años, poco tiempo después del evento histórico de la resurrección del Señor, había personas en las iglesias que lo negaban también. 

En Corinto, el problema no era tanto que los creyentes estaban negando la resurrección del Señor, sino que estaban cuestionando el concepto de la resurrección de los muertos (1 Cor 15:12b).  Pero, como esto tenía implicancias muy serias para la doctrina de la resurrección de Cristo, Pablo dedica un capítulo entero para tratar este tema a fondo. 

Para seguir el pensamiento de Pablo, resumamos los temas principales del capítulo 15.

1.   El testimonio de la resurrección de Cristo (v.1-11).
2.   Las implicancias de negar la doctrina de la resurrección de los muertos (v.12-19).
3.   La afirmación de la resurrección de Cristo (v.20-28).
4.   La práctica del bautismo por los muertos (v.29-29).
5.   El ministerio apostólico (v.30-34).
6.   La explicación de la resurrección de los muertos (v.35-49).
7.   La transformación del cuerpo en el Día Final (v.50-57).
8.   Conclusión (v.58).


1. EL TESTIMONIO DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO (v.1-11)

En Corinto, lo que estaba en juego era nada menos que la doctrina de la resurrección de Cristo.  ¿Cómo defiende Pablo esta doctrina tan importante?   ¿Cómo hace apología? 

Usa el mensaje del evangelio (y las Escrituras),
       el testimonio ocular,
    y su propia experiencia.

a. El Testimonio del Evangelio y las Escrituras (v.1-4)

Pablo comienza el capítulo hablando del evangelio.  Luego va a indicar que el tema de la resurrección es fundamental en el evangelio.  Pero lo primer que quiere hacer es llevarles a pensar en este mensaje glorioso.

i.                  El evangelio fue predicado por Pablo (v.1a).
ii.              El evangelio fue recibido por los creyentes en Corinto (v.1b).
iii.           El evangelio es el mensaje que los mantiene firme (v.1c)[1].
iv.            El evangelio los salvará (v.2).
NOTA: Pablo da una advertencia del peligro de haber creído en vano (v.2b).  Esto se
evidenciaría, si es que alguno aceptara e insistiera en negar la resurrección de Cristo.


Ahora bien, ¿en qué consiste este evangelio tan importante?   ¿Cuáles son los elementos fundamentales del evangelio?   Pablo menciona TRES cosas:

(1)                     Que Cristo murió por nuestros pecados (v.3).
(2)                     Que Cristo fue sepultado (v.4a)
(3)                     Que Cristo resucitó de los muertos al tercer día (v.4b).

NOTA: Todo esto fue “conforme a las Escrituras” (v.3b, 4b).

También debemos notar el énfasis que Pablo pone sobre el hecho que el mensaje que él predicaba, era un mensaje que había recibido (v.3a).  Al decir esto, está dando a entender que la doctrina de la resurrección de Cristo (que es un elemento fundamental del evangelio) no fue algo que él había inventado.  ¡Todos los evangelistas cristianos predicaban en mismo mensaje!


b. El Testimonio Ocular (v.5-7)

El testimonio del evangelio, y de las Escrituras, es corroborado por los eventos históricos, de los cuales muchos fueron testigos:

-        Pedro (v.5a).  Ver Lucas 24:34.  Ningún evangelio relato este evento.

-        los Doce (v.5b). Ver Lucas 24:36-46.

-        500 creyentes (v.6).  No tenemos mayores detalles de esta manifestación del Señor.  Es probable que haya ocurrido en Galilea.

-        Jacobo (v.7a).  No tenemos mayores detalles de esta manifestación personal de Cristo, a Jacobo. No pudo haber sido el discípulo/apóstol de ese nombre, porque él fue asesinado antes que Pablo escribiera esta carta (ver Hch 12:2); y la implicancia de la lista que Pablo presenta aquí es que se trata de testigos oculares que aun estaba vivos.  Por ende, lo más probable es que este “Jacobo” sería el hermano de Cristo, conocido más como Santiago (el autor de la epístola que lleva su nombre); ver Gál 1:19. 

-        todos los apóstoles (v.7b).  No está claro a qué Pablo se refiere.  Algunos piensas que se trata de la manifestación de la cual leemos, en Juan 20:24-29, donde Tomás estaba presente (habiendo estado ausente en la primera manifestación del Señor a los Doce; Lucas 24:36-46 y Juan 20:19-23).  Otros opinan que fue una manifestación del Cristo resucitado a los 70 discípulos, que habían participado en la misión de Cristo (Lucas 10:1-12).  Un tercer grupo opina que se trata de la última manifestación del Cristo resucitado, que se dio en el día que volvió al Padre (Mat 28:16-17).  Dado a que en ese día recibieron la Gran Comisión (Mat 28:18-20), todos esos testigos podrían ser llamados ‘apóstoles’.


c. La Experiencia de Pablo (v. 8-10)

Pablo añade su propia experiencia, para confirmar la realidad y veracidad de la resurrección de Cristo.  ¡Él mismo lo vio (1 Cor 9:1)!   Esta manifestación de Cristo a Pablo fue interesante, porque evidentemente se trata de una manifestación que se dio luego de la conversión de Pablo; por ende, fue una manifestación de Cristo que ocurrió después que Cristo volviera al cielo. 
¿Cuándo se dio esta manifestación?  Podría haber sido en el camino a Damasco (ver Hch 9:17 y 22:14), o podría haber sido después, cuando el Señor se manifestó a Pablo, para enseñarle el evangelio (Gál 1:11-12, 17), y darle detalles de cosas como la institución de la Santa Cena (ver 1 Cor 11:23).

Lo que sí sabemos es que esta manifestación de Cristo produjo un tremendo cambio en la vida de Pablo (v.10), particularmente, impulsándolo a predicar el evangelio.


Conclusión (v.11)

Pablo termina esta primera sección  recalcando que el tema de la resurrección de Cristo es el tema central del testimonio (predicación) de todos los evangelistas cristianos, incluyendo a Pablo.  Este fue el mensaje que los corintios creyeron, inicialmente.  Así que la pregunta implícita de Pablo es, ‘¿Cómo pueden negar algo que todos afirmamos, y que ustedes mismos creyeron al inicio?


2. LAS IMPLICANCIAS DE NEGAR LA DOCTRINA DE LA RESURRECCIÓN (v.12-
                                                                                                                                                     19)

¿Por qué se negaba la posibilidad de la resurrección de los muertos?   Se debe a la filosofía griega, que afirmaba que el mundo material es la prisión del espíritu, que es parte del mundo real.  Por lo tanto, la muerte es la liberación del espíritu.  Según esa filosofía no tendría sentido alguno la resurrección del cuerpo.  ¿Para qué volver a la cárcel del cuerpo?

Hoy las personas niegan la doctrina de la resurrección por diferentes razones.  Muchos, por razones supuestamente científicas (‘esas cosas no ocurren’).

Frente a estas negaciones, Pabl hace una serie de deducciones lógica:

i.                  Si el testimonio cristiano es que Cristo resucitó de los muertos, ¿cómo puede un creyente negar la resurrección de los muertos?  Sería algo totalmente ilógico (v.12).  

ii.              Si no existe tal cosa como la resurrección de los muertos, entonces obviamente Cristo no pudo haber resucitado (v.13).  Lo repite en el v.16.

iii.           Si Cristo no resucitó, entonces la predicación y la fe cristiana son cosas vanas (v.14).

iv.            El creyente resulta siendo un testigo falso (v.15).

v.               Si Cristo no resucitó, entonces nuestros pecados no han sido perdonados (v.17).

vi.            Si esto es cierto, entonces los que ya han muerto, están perdidos, porque estaban confiando en la resurrección de Cristo (v.18).

Pablo llega a una conclusión final, si Cristo no ha resucitado, entonces los creyentes son los más dignos de conmiseración (v.19).


3. LA AFIRMACIÓN DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO (v.20-28)

Pablo ahora pasa a hacer una serie de afirmaciones acerca de la doctrina de la resurrección de Cristo.  Es esta resurrección que sustenta la posibilidad de la resurrección de los muertos.
Comienza haciendo una afirmación general, pero categórica: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos” (v.20a).  Al hacerlo, marcó un hito en la historia de la humanidad.  Él es la ‘primicia’ de los muertos (v.20b).   Antes de la resurrección de Cristo hubo varias resucitaciones.  Pero en cada caso anterior, la persona resucitada volvió a morir.  Cristo marcó esta gran diferencia: Él fue el primer en resucitar con cuerpo glorificado, para nunca más morir.


Pablo pasa a hacer una comparación entre Adán y Cristo:

-        Por Adán entró la muerte; por Cristo entró la resurrección (v.21).
-        En Adán todos mueren; en Cristo todos serán vivificados (v.22).

Habrá un orden: primero Cristo (como las primicias); luego los creyentes (cuando Cristo vuelva) – v.23.

Esta resurrección dará lugar al final de los tiempos, cuando Cristo haya suprimido toda oposición a Su reinado (v.24-25).  El último enemigo en ser suprimido será la muerte (v.26).   Cristo reina para sujetar a todo bajo Su autoridad – aun la muerte (v.27-28).


4. EL BAUTISMO DE LOS MUERTOS (v.29)

Este verso es muy extraño.  Ha habido muchos intentos de explicarlo.    Las mejores explicaciones son las siguientes:

i.                  Pablo está haciendo referencia al bautismo, como algo que simbolizaba la muerte de la persona, y anticipaba su resurrección (comparar Romanos 6).   Pero si no hay resurrección, para qué sirve el bautismo.

ii.              Pablo está aludiendo a una práctica de la iglesia, en la cual personas vivas se bautizaban, representando a un creyente que acababa de morir, y no pudo bautizarse antes de su muerte.  Pablo no aprueba de dicha práctica, pero pregunta, por qué lo hacían en Corinto, si realmente no existe la resurrección de los muertos.

iii.           Pablo hace referencia a una práctica más pagana, que cristiana, en la cual se bautizaba a personas en nombre de algún difunto, creyendo que dicho bautismo sería eficaz para el difunto.  Aunque los mormones practican esto (a la luz de este pasaje), nunca en la historia de la iglesia se ha hecho esto.


5. EL MINISTERIO APOSTÓLICO (v.30-34)

Pablo usa su propio testimonio (juntamente con los demás apóstoles y predicadores del evangelio), preguntando, en forma retórica, ‘¿por qué arriesgamos nuestras vidas, día tras día, si es que realmente no existe tal cosas como la resurrección de los muertos – que es el punto central del mensaje que predicamos?’ (v.30-31)

Más bien, si no hay resurrección, sería mejor seguir la filosofía de los epicúreos, que decían “comamos y bebamos, porque mañana moriremos” (v.32).

Habiendo citado este refrán de los epicúreos, Pablo advierte del peligro de asociarse con malos elementos (v.33).  Al parecer, este era el problema en Corinto.  Algunos creyentes estaban pasando demasiado tiempo con amigos filósofos paganos, y estaban siendo contagiados por sus ideas equivocadas.   El otro peligro era que algunos en la iglesia en Corinto no eran verdaderos creyentes (v.34).
6. LA EXPLICACIÓN DE LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS (v.35-49).

Pablo ahora comienza a tratar la doctrina de la resurrección de los muertos.  Una de las preguntas que hacían algunos creyentes en Corinto era, ‘¿Cómo será el cuerpo de una persona resucitada?’  Al parecer, hacían la pregunta en son de burla, dando a entender que era una idea ridícula.

Pablo contesta indicando la necedad del que hace la pregunta: “Necio”.  Al hablar así, es obvio que la persona no estaba haciendo la pregunta sanamente.  De haberla hecho así, Pablo respondería con mayor delicadeza.

Al responder a la pregunta (para el bien de los creyentes sinceros en Corinto), Pablo hace una serie de afirmaciones interesantes:


i.                  Una ley de la naturaleza, es que si la semilla no ‘muere’ primero, no puede haber una cosecha (v.36).  Lo mismo es cierto con el ser humano.

ii.              La semilla que siembras no es exactamente lo que vas a cosechar, aunque hay una relación estrecha entre las dos cosas (v.37).

iii.           Dios es capaz de dar cualquier tipo de cuerpo que Él quisiera (v.38).

iv.            Hay diferentes tipos de ‘carne’ – es decir, de cuerpos o formas de vida (v.39), tal como hay diferentes tipos de ‘cuerpos’ (v.40-41).  Es igual con el ser humano.  Hay un cuerpo ‘corruptible’, mortal; hay otro cuerpo, ‘incorruptible’, ‘inmortal’ (v.42-44).  Esta diferencia se nota entre el primer Adán y el “postrer Adán” (v.45).

v.               El orden es ‘terrenal’ luego ‘celestial’ (v.46-48).

vi.            Nuestros cuerpos actuales son semejantes al cuerpo de Adán; en la resurrección, nuestros cuerpos serán semejantes al del “postrer Adán” – Cristo (v.49).


7. LA TRANSFORMACIÓN DEL CUERPO EN EL DÍA FINAL (v.50-57).

Esta transformación es necesaria por las características del reino eterno de Cristo (v.50).

No todos los creyentes van a morir (esta es la excepción de lo que dijo en v.36); pero todos serán transformados, de todos modos (v.51). 

Pablo ahora procede a dar ciertos detalles acerca de esta transformación.  Se dará:

i.                  En forma instantánea – “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos” (v.52).
ii.              Al fin del mundo – “a la final trompeta” (v.52).
iii.           El resultado será igual para todos: los muertos serán resucitados, y los vivos serán transformados (v.52).
iv.            Esta transformación es necesaria para vivir eternamente (v.53-54a).
v.               Esta transformación marcará la victoria final, sobre la muerte (v.54b).

Pablo concluye haciendo dos afirmaciones importantes:

a.    La muerte tiene un “aguijón” – algo que hinca, y causa gran dolor (v.56a); ese “aguijón” es el pecado.  Es el “aguijón” del pecado que causa la muerte, y si no fuera por el “aguijón” del pecado, la muerte no sería una amenaza.
b.   El poder del pecado es la ley (v.56b).   Ver Romanos 7. 

Lo hermoso es que Dios nos da la victoria sobre todo – el aguijón el pecado, la ley, y hasta la muerte misma (v.57).


Conclusión (v.58).

Pablo concluye este capítulo, animando a los hermanos a dedicarse al ministerio.  No debían distraerse por esta clase de pregunta, que solo provocaba discusiones inútiles, y les quitaba el tiempo y el deseo de predicar el evangelio, y edificarse en la verdadera fe.



[1] Aunque la RV traduce, “en el cual también perseveráis”, el verbo en griego (‘jistemi’) significa, ‘pararse’.   Indica el asunto que les daba firmeza en su vida espiritual.  La BDLA traduce, “en el cual también estáis firmes”.

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