jueves, 17 de febrero de 2011

EL PROBLEMA DE LOS LITIGIOS ENTRE HERMANOS CAPITULO SEIS


TEXTO  1 Corintios 6:1-11

Introducción

Lo ideal en una familia es que todos vivan unidos, apoyándose mutuamente.  Lamentablemente, a veces se presentan pleitos entre hermanos (por negocios, por gastos, por herencias, por el cuidado de los padres, etc.).   En la Iglesia es igual.  Una congregación debe ser como una familia, con todos apoyándose mutuamente.  Lamentablemente, muchas veces se presentan serios problemas entre hermanos – a veces por asuntos de la vida fuera de la iglesia (negocios, préstamos, trabajos, etc.).  La pregunta es qué hacer en esas situaciones.

En este pasaje, Pablo trata el problema de pleitos entre hermanos.


EL PROBLEMA PASTORAL

Pablo inicia este capítulo haciendo una serie de preguntas que señalan un problema serio en la iglesia en Corinto.  ¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?  Pablo estaba sorprendido que se atrevía a hacer tal cosa.  Pablo ve en esta acción una serie de problemas pastorales:

i.             Algunos creyentes estaban agraviando a otros creyentes (v.1a, 8).
ii.          No estaban dispuestos a sufrir el agravio o ser defraudados (v.7b).
iii.       No presentaban el problema ante los líderes en la iglesia (v.1c).
iv.        Llevaban sus pleitos ante los incrédulos (v.1b).
v.           Causaban un mal testimonio ante el ‘mundo’ (v.6)

LA SOLUCIÓN AL PROBLEMA


Pablo, en sus escritos, expone el derecho que las autoridades tienen para juzgar y castigar (ver Romanos 13); durante su ministerio, él también a veces apeló a las autoridades civiles (Hch 25:10-11; 28:19).  Sin embargo, nunca lo hizo para atacar a creyentes, o defenderse de enemigos dentro de la iglesia.

¿Cómo se deben tratar problemas entre hermanos en una congregación?
1. Pleitos Entre Hermanos Deben Ser Solucionado por los Líderes (v.1-5)
2. Los Creyentes no Deben Pelear Entre Sí (v.7-8)



3. Los Creyentes Deben Vivir Vidas Transformadas (v.9-11)

Detrás de los pleitos, entonces, estaba un problema mucho más serio – el problema de injusticia (v.8).  Esto lleva a Pablo a hacerles recordar un punto fundamental: “los injustos no heredarán el reino de Dios” (v.9). 

Para resaltar la gravedad de este asunto, Pablo procede a dar una lista de personas que cometen ‘injusticia’ (v.9-10).  Esto indica la amplitud del concepto de justicia/injusticia en la mente de Pablo.

Pablo reconoce que algunos de los hermanos en Corinto antes cometían tales pecados; sin embargo, les hace recordar del gran cambio que Cristo efectuó en ellos (v.11).  Este cambio incluye:

-      habían sido lavados de sus pecados y de sus malas conciencias.
-      habían sido santificados.
-      habían sido justificados.

A la luz de estas tremendas cosas que Dios había hecho por ellos, en la Persona de Cristo, y por obra del Espíritu Santo, los creyentes en Corinto ya no debían cometer tales ‘injusticias’, afectando negativamente a sus hermanos en la iglesia (v.11). 

(CAMBIO DE TEMA)

EL PROBLEMA DE LA INMORALIDAD SEXUAL




TEXTO  1 Corintios 6:12-20

Introducción

Cada creyente enfrenta sus propias luchas espirituales – tienen que ver con su carácter y crianza, etc.   De igual modo, cada congregación tiene sus propias luchas espirituales – tienen que ver con la gente que asiste, su contexto personal, cultural, etc.

Una iglesia compuesta de judíos, lucharía con temas como la ley, las ceremonias, etc.
Una iglesia compuesta de gentiles, lucharía con los temas que hallamos en 1 Corintios (incesto, litigios, idolatría, etc.).  En este pasaje, leemos de un problema de inmoralidad sexual.

Veamos en primer lugar, el problema en sí; y luego, la manera en que Pablo trata este asunto.


1. EL PROBLEMA PASTORAL

Corinto era un puerto.  Abundaba la inmoralidad sexual.   También había a lo menos un templo, cuyo culto estaba relacionado con prostitutas sagradas.  Por ende, la prostitución era algo tan común y corriente en esa sociedad.

Los creyentes fueron convertidos de ese contexto, pero para algunos el uso de prostitutas seguía siendo una tentación.  Al parecer, no solo algunos creyentes estaban frecuentando a prostitutas (v.15-16), sino que lo estaban justificando, diciendo: “Todas las cosas me son lícitas” (v.12).


¿Cómo trata Pablo este asunto?

2. EL TRATO PASTORAL




a. Establece Ciertos Principios Generales

No todas las cosas “convienen” (v.12a)
El creyente no se debe dejar dominar por ciertas cosas (v.12b).
El creyente debe vivir para el Señor (v.13).   

Estos principios deben regir la vida del creyente.


b. Establece Ciertos Principios Específicos
  • El cuerpo del creyente es ‘miembro’ del cuerpo de Cristo (v.15).  


  •         Al unirse sexualmente con una prostituta, el creyente está negando su unidad espiritual con el Señor (v.16-17).  
c. Da Ciertas Exhortaciones

Huid de la fornicación” (v.18).   
glorificad…a Dios…” – no solo con el cuerpo, sino también con el espíritu (v.20).  


Conclusión



Aunque Pablo escribe hace casi 2,000 años, sus enseñanzas son tan pertinentes y urgentes para la Iglesia del siglo 21.
 





jueves, 10 de febrero de 2011

PROBLEMAS MORALES CAPITULO CINCO

1 CORINTIOS 5:1-13



Introducción

Habiendo terminado el asunto de las divisiones, Pablo pasa a tratar otros tres problemas que se estaban dando en la iglesia, y que los hermanos estaban pasando por alto:

i.                 Un caso grave de inmoralidad sexual (1 Cor 5).
ii.             El problema de litigios entre los hermanos (1 Cor 6:1-11).
iii.         El problema de la fornicación (1 Cor 6:12-20).

En este estudio, trataremos el asunto de la inmoralidad sexual que los hermanos estaban tolerando en la iglesia.


EL PROBLEMA PASTORAL (v.1-2)

Pablo estaba preocupado porque había escuchado rumores de pecado en el seno de la iglesia (“...se oye que hay entre vosotros...”).    El pecado era “fornicación”.  La palabra en griego es ‘porneia, que significa “una relación sexual ilícita”.   La ciudad de Corinto era un puerto, y en esa ciudad abundaba la inmoralidad sexual.  Sin embargo, el pecado sexual que se hallaba en la iglesia era algo serio, porque Pablo lo describe como “tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles” (v.1).  Era el pecado de incesto; es decir, “alguno tiene la mujer de su padre” (v.1).

El verbo ‘tener’ está en tiempo presente, que implica una posesión continua; en otras palabras, la pareja estaba conviviendo sexualmente – no era solo un pecado que se cometía de vez en cuando.  Según Hodge, la expresión, ‘la mujer de su padre’, “es una paráfrasis bíblica de madrastra (ver Levítico 18:8).  Él también observa que en el Nuevo Testamento la frase, ‘tener una mujer’ significa ‘casarse con’ (ver Mat 14:4; 22:28; 1 Cor 7:2,29, y añade: “Pablo dice que tal matrimonio era cosa inédita entre los gentiles, es decir, aun los paganos lo consideraban como algo aborrecible”.   Sin embargo, Rienecker considera que dado a que la ley romana (como la judía) prohibía tales matrimonios, estas dos personas no estaban legalmente casadas, sino que simplemente convivían.

La iglesia en Corinto, lejos de sentirse preocupada por esto, estaba envanecida (v.2), quizá por considerarse una iglesia muy tolerante y llena de amor; que nunca juzga a otros, sino que perdona y entiende la debilidad de los hermanos. El verbo en griego es ‘fusioo’, que significa “inflar”, “hinchar”. 

El orgullo era uno de los pecados que prevalecía en Corinto, y Pablo hace referencia a ello en repetidas ocasiones (ver 1 Cor 4:6, 18-19; 8:1; etc.).  Por lo tanto, Pablo no solo tiene que tratar con el pecado del incesto, sino que también tiene que ‘desinflar’ el orgullo de la iglesia.
EL TRATO APOSTÓLICO (v.3-13)

¿Cómo trata Pablo este problema pastoral?   Veamos a continuación varios detalles acerca de su respuesta ante este pecado grave en Corinto.


1. Pablo Juzga el Caso (v.3)

Aunque Pablo estaba lejos de la iglesia, físicamente, él pasa juicio sobre el miembro de la iglesia que estaba viviendo en pecado (parece que la mujer no asistía a la iglesia).  El verbo en el original es ‘krino’, que significa ‘juzgar’ o ‘pasar juicio’.  El verbo es un perfecto, que indica el resultado permanente de una decisión tomada.


2. Pablo Ordena la Expulsión del Pecador (v.4-5)

El juicio da lugar a un dictamen, que es que el hombre debe ser expulsado de la iglesia.  El ser expulsado de la iglesia implicaba ser “entregado a Satanás” (v.5).

La consecuencia de esta acción es “para destrucción de la carne”.  La palabra en griego es ‘olethron’.  La destrucción del cuerpo es lo peor que Satanás puede hacer con el creyente, y aun esto está bajo el control soberano de Cristo.  Pablo no habla de una muerte súbita (como en el caso de Hch 5:1-10), sino de un lento proceso de decaimiento físico.  Durante este proceso, el pecador recibe todo el tiempo que necesita para meditar y arrepentirse

El propósito es algo positivo: “a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor”.  Lo que Pablo espera es que como resultado de sus sufrimientos físicos y espirituales, el pecador se arrepienta, y deje su vida pecaminosa.

NOTA: Esta excomunicación se efectúa en la presencia de toda la congregación, y se hace en el
nombre (es decir, en el lugar de, o con la autoridad de, Cristo) – v.4.


3. Pablo Advierte del Peligro del Pecado (v.6-7)

Pablo estaba preocupado, no sólo por el pecado del hombre, sino por la actitud de jactancia de la iglesia, de tolerar y amar al pecador.  Por ende, Pablo advierte a la iglesia que hay un peligro en ser demasiado tolerantes con el pecado, y es el peligro del contagio.   Para explicar esto, Pablo usa la analogía de la levadura (v.6).  Por lo tanto, Pablo exhorta a la iglesia a la necesidad de eliminar el pecado de en medio de ellos, para que éste no se prolifere entre los demás creyentes.

NOTA: En el Antiguo Testamento la levadura se usa como metáfora o símbolo del pecado. 
Antes de celebrar la Fiesta de la Pascua, los judíos tenían que quitar de sus casas toda
levadura, para celebrar la fiesta de panes sin levadura (ver Ex 12:15).   En el Nuevo
Testamento, Cristo es el cumplimiento del cordero de la Pascua, y la levadura que hay
que quitar es el pecado.

4. Pablo Exhorta a una Vida de Santidad (v.8)

La “fiesta” a la cual pablo refiere no es una fiesta específica (como la Fiesta de la Pascua, o la Santa Cena), sino que significa “un espacio de tiempo consagrado a Dios”  Pablo está exhortando a la iglesia a vivir una vida completamente consagrada a Dios, libre del contagio del pecado.


5. Pablo Aclara el Asunto del Contacto con Pecadores (v.9-13)

El v.9 refiere a una carta anterior a esta.  En esa carta Pablo les había advertido a no juntarse con “fornicarios”.  Ahora él aclara su exhortación (porque evidentemente fue malentendido por algunos en Corinto), afirmando que estaba hablando de personas en la iglesia que vivían en pecado sexual (v.11), y no de los inconversos (v.10).

El hecho que Pablo tenga que hacer tal aclaración indica que había dos extremos en la iglesia.  Aunque la mayoría de hermanos eran demasiado tolerantes en cuanto al pecado, una minoría iba al otro extremo, y negaban tener contacto alguno con cualquier pecador en la sociedad.

El creyente no debe juzgar a los de afuera (v.12), pero sí debe tratar con mucha seriedad a creyente
perverso (v.13).   David prior observa que la última frase del v.13 viene del libro de Deuteronomio (ver Deut 13:5; 17:7; 19:19; 22:21, 24; 24:7).

Pero, ¿por qué hay que ser tan drásticos con creyentes que viven en pecado?   Hodge contesta: “El hombre que dice ser cristiano profesa renunciar a todos estos pecados; si no obra en armonía con su profesión, no ha de ser reconocido como cristiano”


Conclusión

La Iglesia es un conjunto de pecadores perdonados por la gracia de Dios.  Los miembros no son perfectos, pero tampoco deben tolerar livianamente el pecado en medio de ellos.  Deben procurar ser un pueblo santo, y deben animarse mutuamente a vivir en santidad.  Cuando uno no lo hace, es el deber de los demás ayudarle a hacerlo.  La disciplina en la iglesia no debe ser para castigar, sino para animar a vivir una vida de mayor santidad.



LAS DIVISIONES CAPITULO CUATRO

1 CORINTIOS 4:1-5


Introducción

Al fin del capítulo 3, Pablo instó a los corintios o no gloriarse de los hombres (1 Cor 3:21), porque eso estaba produciendo divisiones en la iglesia, a la par que los creyentes en Corinto mostraban preferencia por un siervo u otro.  “Esto es insensato”, dice Pablo, “por la sencilla razón que “todo es vuestro” (1 Cor 3:22) – no tienen que elegir entre los siervos”.

En vez de gloriarse de los siervos de Dios (Pedro, Apolos o Pablo), lo que deben hacer es considerar que son simplemente siervos.  Este es el tema de la siguiente sección, en el argumento de Pablo, en su intento de subsanar las divisiones en la iglesia.


VIII. LA EVALUACIÓN DE LOS MINISTROS


1. La Naturaleza de los Siervos de Dios (v.1)

a. Los Siervos de Dios son “servidores de Cristo
b. Los Siervos de Dios son “administradores de los misterios de Dios

2. La Obligación de los Siervos de Dios (v.2)
El requisito principal de todo siervo, y en especial del ‘administrador’ (‘oikonomos’), es la fidelidad (v.2).  Fiel a Cristo, y fiel al encargo encomendado por Dios.  Esto era algo que preocupaba mucho a Pablo, porque el bienestar de la Iglesia dependía de una fiel administración del evangelio que Dios había revelado, a través de los profetas y apóstoles (ver Efesios 2:20). 

Es por esto, que cerca al fin de su vida, Pablo exhorta a Timoteo a buscar personas fieles, a quienes él podría encargar el evangelio (2 Tim 2:2; comparar 1 Tim 1:12).

Pablo se regocijaba en la fidelidad de Dios (1 Cor 1:9; 10:13; 1 Tes 5:24; 2 Tes 3:3; 2 Tim 2:13).   Pero a la vez se daba cuenta de su responsabilidad de ser fiel también a Dios.

NOTA: Todo líder, debe ser fiel al evangelio (no cambiarlo), fiel a la Palabra de Dios (no
             adulterarla), y fiel a Cristo (no ‘sirviendo’ a otras personas o intereses; especialmente
             no ‘sirviéndose’ a sí mismo del ministerio).


3. La Evaluación de los Siervos de Dios (v.3-5)

El problema en Corinto no era simplemente que los creyentes estaban pensando en una manera equivocada de los líderes espirituales, sino que los estaban evaluando mal.  Para corregir esto, Pablo describe la evaluación de los siervos de Dios.   Hace referencia a TRES maneras en que un líder podría ser evaluado:


a. Se Podría Evaluar a Sí Mismo (v.3-4)

b. Podría Ser Evaluado por Otros (v.3, 5)
c. Será Evaluado por Dios (v.4b-5)

El único juicio que vale, es el que Dios emite.  El Señor es el único que puede ver los secretos de los corazones; las cosas que el siervo de Dios guarda detrás de su fachada de ‘espiritualidad’.

Esta consideración debe llevar a todo líder espiritual a ponderar su forma de trabajar y servir al Señor.  Todas las cosas secretas serán reveladas un día, para bien o para mal.


Conclusión

Así que, no juzguéis nada antes de tiempo…” (v.5a)

1 CORINTIOS 4:6-16


Introducción

Habiendo descrito la manera en que los creyentes debían considerar a los líderes espirituales, como Pablo, Apolos y Pedro, el apóstol ahora procede a describir su propio ministerio, ofreciéndose como ejemplo a los creyentes en Corinto.


IX. EL MODELO DE PABLO

Al llegar a esta parte de su argumento, en el cual está procurando sanar las divisiones en la Iglesia, Pablo no solo se presenta a sí mismo (concientemente) como modelo para los creyentes en Corinto (v.16), sino que también se presenta (inconcientemente) como modelo de pastor.  Veamos estas dos cosas en los siguientes puntos:


1. El Interés de Pablo (v.6)

En este verso Pablo aclara cuál era su interés, al escribir los versos anteriores (v.1-5).  En realidad tenía TRES:


  1. Amor por los creyentes (“por amor de vosotros”).

  1. Un deseo de que no piensen de Pablo en forma indebida (“para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito”).  Por eso se presentó (a sí mismo, y a Apolos), como simplemente “servidores de Cristo” (v.1); como personas expuestas al juicio de Dios (v.3-4).

  1. Cuidarles del orgullo (“no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros”).


2. La Exhortación de Pablo (v.7-8)

3. La Honestidad de Pablo (v.9-13)

Si los creyentes en Corinto se sentían tan ‘ricos’ espiritualmente, Pablo se presenta como un ‘desventurado’.   Usa una serie de descripciones bastante negativas de sí mismo, y de su experiencia en el ministerio.

i.                    Dios ha colocado a los apóstoles “como postreros” (v.9a).
ii.                  Son personas “sentenciadas a muerte” (v.9b).
iii.                Son puestos como “espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres” (v.9c).
iv.                Aparentan ser “insensatos” (v.10a).
v.                  Aparentan ser “débiles” (v.10b).
vi.                Aparentan ser “despreciados” (v.10c).
vii.              Sufren tremendas necesidades materiales (v.11).
viii.            Sufren tremendas dificultades en la vida (v.12)
ix.                Son menospreciados por todos (v.13).


¿Por qué se describe a sí mismo, y a todos los apóstoles, en esta manera?   Para que esto sirva como contraste saludable al excesivo ‘triunfalismo espiritual’ que reinaba en Corinto, y que estaba contribuyendo a las divisiones en la Iglesia.


4. La Motivación de Pablo (v.14-16)  
Pablo aclara que, aunque escribe con vehemencia, y usa lenguaje fuerte e irónico, no lo hace para hacerles sentir mal – “para avergonzaros”.  Más bien, les escribe “como a hijos míos amados”, con el afán de amonestarles en el Señor (v.14).

Ellos son sus verdaderos hijos espirituales (v.15).  El problema es que se han colocado bajo “diez mil ayos”; es decir, gente que estaba queriendo colocarse sobre ellos como maestros, y hacer de ellos sus siervos, maltratándoles espiritualmente.

Finalmente, como conclusión, Pablo anima a los creyentes en Corinto a dejar a un lado todas estas personas que estaban queriendo usurpar su fe, y a seguirle a él como modelo de creyente espiritual.

1 CORINTIOS 4:17-21


Introducción

Luego de una extensa argumentación, Pablo ahora concluye el asunto de divisiones en la Iglesia, con una advertencia final.  En estos versos aprendemos algo más acerca de cómo resolver problemas en la Iglesia.


1. Tratar el Asunto en Forma Inmediata (v.17)
2. Confrontar los ‘Cabecillas (v.18)
3. Ejercer Autoridad Espiritual (v.19-20)
4. Exigir una Respuesta de los Hermanos (v.21)

 

LAS DIVISIONES CAPITULO TRES

1 CORINTIOS 3:5 - 15


Introducción

Habiendo presentado un análisis de la condición humana, en 1 Cor 2:14 – 3:4, Pablo ahora pasa a una sexta sección en este discurso acerca de las divisiones en la Iglesia.  Vuelve a tratar el tema del ministerio cristiano, pero esta vez enfocando sobre ciertas distinciones humanas que se hacían en el ministerio, y la forma correcta de evaluar la obra de los siervos de Dios.


VI. EL MINISTERIO CRISTIANO

Habiendo establecido que detrás de las divisiones en la iglesia, estaba la ‘carnalidad’ de los hermanos (v.4), Pablo ahora procede a explicar en qué consiste el ministerio cristiano, y cómo deben evaluar a las personas que trabajan en ello.  Usa el ejemplo de Apolos y de sí mismo, para ayudarles a reflexionar.


1. La Naturaleza del Ministerio Cristiano (v.5, 8-9)
a. Los Ministros son “servidores” (v.5)
b. Los Ministros son “colaboradores” (v.9a)
c. Los Ministros están bajo las Órdenes del Señor (v.5b)
CONCLUIÓN: No hay lugar para jactancia, ni en los mismos ministros, ni en sus seguidores


2. El Éxito en el Ministerio Cristiano (v.6-7)
Si los ministros no son importantes, entonces ¿de donde viene el éxito en la obra?  Pablo es muy claro – viene única y exclusivamente de Dios.  Por eso Pablo enfatiza en los dos versos: “el crecimiento lo ha dado DiosDios, que da el crecimiento”.

La palabra en griego se usa del crecimiento de plantas (Mat 6:28); algo que evidentemente Dios da, no los hombres.  También del crecimiento de los seres humanos (Lucas 1:80), que de igual modo está bajo el control de Dios.  Pero Pablo usa la palabra aquí del crecimiento del evangelio, en el corazón de las personas (comparar Hch 6:7; 12:24; 19:20).  ¡Eso también es obra de Dios, no de los hombres!


Al seguir unos a Pablo, y otros a Apolos, lo que los creyentes estaban haciendo era dar a entender que uno era mejor en la obra que el otro; es decir, que tenía mejores resultados.  “Eso”, dice Pablo, “es un error fundamental”.   No es el hombre que da el crecimiento, sino Dios.


Este es un mensaje que la Iglesia contemporánea urgentemente necesita recuperar, para no hacer ‘ídolos’ de ciertos predicadores


3. La Responsabilidad en el Ministerio Cristiano (v.10-15)

Pablo usa tres metáforas para hablar del ministerio cristiano:

a.   La iglesia es una casa, donde la tarea de los ministros es servir las mesas (v.5).
b.  La iglesia es una chacra, donde la tarea de los ministros es plantar y regar (v.6-9a).

Podemos notar que en ambos casos, tanto la ‘comida’ que se sirve, como la ‘semilla’ que se planta, son dadas por Dios; no vienen de los ministros.

     c.    La iglesia es un templo, donde la tarea de los ministros es construir el edificio (v.9b-15).

En este caso, solo Dios puede dar el fundamento (v.11); el fundamento es el mensaje de ‘Cristo crucificado’.  La primera tarea de los ministros es colocar este fundamento.
Ésta, sí, es la responsabilidad de los ministros, y ellos deben tener cuidado como hacen esta labor (v.10b).  En esta tarea, los ministros tienen que hacer una elección bastante sencilla - ¿qué material van a usar?

Hay dos posibilidades: material ‘noble’ o material ‘rústico’ (v.12).  Uno cuesta más que el otro, y por ende, la obra avanza con lentitud.  ¿Cómo escoger?

La advertencia que Pablo da es la siguiente – un día, la calidad de la obra se va a probar (v.13).  Si se ha usado material ‘rústico’ – por flojera espiritual en el ministro (falta de oración, falta de santidad, etc.), o por querer hacer que la iglesia crezca rápidamente (exigiendo poco de los nuevos creyentes, enseñando poco la Biblia, proveyendo bastante entretenimiento, etc), entonces en el día del juicio va a haber una gran sorpresa – v.15.

Por ende, la recomendación de Pablo es clara (aunque implícita): “Trabaja con material ‘noble’.  No te preocupes tanto por la cantidad de obra que se hace, sino por la calidad de ella”. 

Con el fin de animar a los creyentes a zanjar sus diferencias, y a volver a la unidad espiritual en la Iglesia, Pablo presenta una serie de afirmaciones, advertencias y exhortaciones.


1. Afirmaciones (v.16)


a. Los Creyentes son “el templo de Dios” (v.16a)
Cuando una persona se convierte al Señor, Dios viene a morar en su corazón, haciendo de él o de ella, un ‘templo’.  Esto es lo que Pablo afirma en 1 Cor 6:19.  ¡Cada creyente es un ‘templo’!  Sin embargo, aquí enseña que el conjunto de creyentes en una localidad – la iglesia local (es decir, la congregación) es “el templo de Dios”.

En el idioma griego existen dos palabras que significan ‘templo’ – ‘hieron’ y naos’.  La primera palabra (‘hieron’) significa ‘templo’, en el sentido amplio de la palabra; es decir, ‘todo el conjunto de edificios y patios que conforman el templo’ (Mat 4:5; 21:12; Hch 3:1).  La segunda palabra (‘naos’) significa ‘templo’, pero en el sentido más limitado, del ‘santuario’; es decir, el lugar donde radica Dios – el Lugar Santísimo (Mat 23:35; Hch 7:48; Apo 11:1-2).  ¡Esta es la palabra que Pablo usa aquí!
b. El Espíritu Santo Mora en Ellos (v.16b)
Es cierto que cada creyente, individualmente, es ‘templo’ del Espíritu Santo (1 Cor 6:19).  Pero en este verso Pablo enfatiza que cada congregación de verdaderos creyentes tiene la morada[1] del Espíritu Santo.  Por ser la morada del Espíritu Santo, los creyentes deben tratar a la congregación con sumo cuidado, y no estar generando divisiones y tensiones en ella.

 [1] El verbo, “mora”, es ‘oikeo’, que significa ‘residir como un una casa’.  Implica una residencia permanente.  Un ‘templo’, no un ‘tabernáculo’
Estas dos tremendas afirmaciones preparan el camino para las advertencias que Pablo procede a dar a los miembros de la iglesia en Corinto:


2. Advertencias (v.17-20)

.

a. “El ‘Templo’ no Debe ser Dañado” (v.17a)
Conclusión

Los hermanos en Corinto, por su ‘carnalidad’, estaban evaluando mal a los siervos de Dios, y por ende se estaban peleando entre ellos, y parcializándose tras uno u otro ministro espiritual.  Pablo enseña que todos los ministros están al mismo nivel ante los ojos de Dios, y que lo importante no es tanto la cantidad de obra que se hace, sino la calidad de ello.

viernes, 28 de enero de 2011

CLASES DOS TRES Y CUATRO CORINTIOS

1 CORINTIOS 1:17-25


I. LA CRUZ DE CRISTO (1 Cor 1:17-25)

La existencia de la Iglesia en Corinto se basaba en la predicación del evangelio (v.17a), y el evangelio se basa en la cruz de Cristo (v.17b).  PERO, es posible, por medio del orgullo, hacer “vana la cruz de Cristo” (v.17b).  Esto estaba pasando en Corinto.  Las divisiones entre los hermanos estaban socavando la misma base de la Iglesia.  ¿Por qué?
1. El Problema – La Sabiduría Humana (v.19-21a)

La raíz de todo pecado, es el orgullo.   Empezó con Satanás (Ezeq 28:2, 17), y continuó con Eva (Gén 3:6).  Desde entonces, el orgullo humano ha sido un gran impedimento para la salvación del hombre (Ezeq 28:3-9; Rom 1:21-23; 1 Cor 1:21).

¿Qué hace Dios al respecto?  Simplemente desecha la sabiduría de los hombres (v.19-20).   Notemos los tres verbos que Pablo usa, para describir la actitud de Dios frente al orgullo y la sabiduría humana:
i.                  La Destruye (v.19a) – ‘apollumi’ (‘destruir totalmente’).
ii.               La Desecha (v.19b) – ‘atheteo’ (‘colocar a un lado’, ‘rechazar’).
iii.            La Enloquece (v.20) – ‘moraino’ (‘hacer loco’).
2. La Solución – La Predicación de la Cruz (v.21b-23)
NOTA: “la locura de la predicación” (v.21b) significa ‘la locura del mensaje que predicamos’. 
 Es decir, apunta al contenido de la predicación, y no tanto a la predicación en sí.

Lo importante no es simplemente el hecho de predicar, sino el contenido de lo que predicamos.


3. La Clave – El Poder de Dios (v.18, 24-25)

¿Por qué Pablo escogió un método tan radical y ofensivo para la gente de su tiempo?   Lo explica en 1 Cor 2:1-5.  Pablo amaba a los inconversos; los amaba tanto, que le importaba más lo que pasaba en ellos, que su propia reputación.  Por ende, procuró una forma de trabajar, como evangelista, que iba a asegurar la verdadera conversión de sus oyentes.  Él no quería ganar ‘convencidos’, sino ‘convertidos’; y había una sola forma de lograr eso – por medio de la manifestación del poder de Dios.  Por ende, Pablo procuró siempre obrar en tal manera que el poder de Dios se manifestaría.  Esto implicaba centrarse en “la palabra de la cruz” (v.18), y predicar “a Cristo crucificado” (v.23).  Es a través de este mensaje que el poder de Dios se manifiesta (v.24-25; 1 Cor 2:2, 5); no por estrategias humanas.
1 CORINTIOS 1:26-31


Introducción

Habiendo demostrado que la cruz de Cristo, y la predicación de ella, atenta contra todo orgullo y vanagloria humana, el apóstol Pablo pasa ahora a considerar la doctrina de la elección.  Su propósito es mostrar como la elección de Dios a la salvación, debe llevarnos a la humildad, y debe promover la unidad en la iglesia.


II. LA DOCTRINA DE LA ELECCIÓN

La relación con el punto anterior es lo que Pablo afirma en el v.25, “…lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres”.  Las palabras subrayadas le llevaron a Pablo a pensar en la composición de la iglesia en Corinto, y esto a la vez le llevó a considerar la doctrina de la elección, y las lecciones que hay que aprender de ella. 


1. La Composición de la Iglesia (v.26)

Lo primero que Pablo hace, en esta segunda sección de su argumento, es reflexionar sobre quiénes conformaban la iglesia en Corinto.  La raíz de las divisiones era el orgullo y la vanagloria de los creyentes; pero, ¿realmente tenían razón de sentirse orgullosos y especiales?  Pablo piensa que no, y lo afirma notando la composición de la iglesia. 
Pablo menciona TRES categorías de personas:

i.                  Los “sabios” (‘sofos’). Esta palabra apunta a los intelectuales de la sociedad; a los pensadores; a los filósofos.  Dichas personas se gloriaban en la sabiduría de este mundo; pero Pablo advierte del peligro de esta ‘sabiduría’ (1 Cor 1:20-21; 3:19).

ii.               Los “poderosos” (‘dunatos’).  La palabra señala a los ‘fuertes’ de la sociedad – ‘fuertes’ por su poder político o económico.  Dichas personas se gloriaban en su poder; en su habilidad de lograr lo que se proponían hacer.

iii.            Los “nobles” (‘eugenes’). Este tercer término significa, literalmente, ‘los bien nacidos’; es decir, la clase alta de la sociedad.  Dichas personas se gloriaban en su buen apellido; en su ‘sangre’; en sus antepasados.


La sociedad secular, en Corinto, valoraba dichas personas.   Y evidentemente, dichas personas serían tremendamente altivas.  Pero en la iglesia, ¿cuánta gente había de estas categorías?  Pablo dice, “muy pocas”.  Es decir, la gran mayoría de los integrantes de la iglesia eran personas sencillas, humildes, de poca importancia en la sociedad.  “Bien”, dice Pablo; “si es así, ¿por qué se pelean entre ustedes, como si unos fuesen mejores que otros?  ¿No se dan cuenta que todos ustedes son de poca importancia ante los ojos de este mundo?”
2. La Elección de Dios (v.27-29)

Habiendo recalcado la realidad de quiénes integraban la congregación en Corinto, Pablo ahora hace la pregunta: “¿Cuál es la explicación de esto?”  A manera de respuesta Pablo menciona la doctrina de la elección (comparar Mateo 11:25).

Hay dos palabras que debemos notar aquí:

i.                  vocación” (v.26).  La palabra en griego es ‘klesis’, y proviene del verbo, ‘kaleo’, que significa ‘llamar’.  Por ende, sería mejor traducir esta palabra, ‘llamamiento’ (como lo hace la RV en Rom 11:29; 1 Cor 7:20; 2 Tim 1:9).

ii.               escogió” (v.27-28).  El término en el idioma original es ‘eklegomai’, que significa ‘llamar afuera’; por ende, se traduce ‘escoger’ o ‘elegir’.  Se usa de la elección de los Doce Apóstoles (Lucas 6:13; Juan 15:16).  Llegó a ser un sinónimo de ‘creyente’ (Marcos 13:20). 

Aunque nos cuesta entender algunos aspectos de esta doctrina bíblica, las Escrituras señalan una y otra vez que nuestra salvación se basa en la elección de Dios (ver Efe 1:4; Sant 2:5).
3. La Gloria del Creyente (v.30-31)

Aunque seamos personas tan sencillas en la iglesia, somos salvos porque estamos ‘en Cristo’.  Esa es la base de nuestra salvación. Él es nuestra “sabiduría, justificación, santificación y redención” (v.30b).  Estamos completos en Él (Col 2:10). 

Pero, ¿cómo llegamos a estar ‘en Cristo’?  La respuesta de Pablo es, “por Él” (v.30a); por Dios el Padre.  Literalmente, ‘fuera de Él’; es decir, ‘salió de Él’ esta realidad.


Pablo termina recalcando que todo esto – la doctrina de la elección, y nuestra salvación ‘en Cristo’, tiene una sola meta: “El que se gloría, gloríese en el Señor” (v.31).  Los creyentes en Corinto se estaban gloriando en sí mismos (sus dones, etc), y se estaban gloriando en sus héroes espirituales (Pablo, Apolos, Pedro); y este gloriarse carnal estaba produciendo divisiones en la iglesia.  “Todo esto es un gran error”, dice Pablo, “porque la manera en la cual Dios nos salva es justo para que solo nos gloriemos en Cristo.  Y esto, tiende a unir la iglesia”.

1 CORINTIOS 2: 1-5
III. LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO
Este pasaje es de gran interés para nosotros porque nos permite ver algo de la actitud de Pablo como misionero y evangelista.      Aquí Pablo nos da un testimonio muy personal de qué fue lo que él intentó hacer en Corinto, cuando llegó a esa ciudad durante su segundo viaje misionero.      

En 1 Cor 2:1-5, Pablo no sólo nos ofrece su testimonio, sino que nos enseña la manera en que un verdadero siervo de Dios debe servir al Señor, especialmente en la predicación del evangelio.      En escribir estos versos, Pablo está queriendo ayudar (implícitamente) a los creyentes en Corinto a evaluar bien el ministerio de todo predicador.  ¿Cuáles deben ser las características de todo siervo de Dios?


a. El Siervo de Dios no Busca Impresionar a los Oyentes (1 Cor 2:1)
b. El Siervo de Dios Habla Mucho de Cristo (1 Cor 2:2)
c. El Siervo de Dios es Consciente de Sus Debilidades (1 Cor 2:3)
d. El Siervo de Dios Busca Manifestar el Poder de Dios (1 Cor 2:4)
e. El Siervo de Dios Busca que las Personas Pongan su Fe en Dios (1 Cor 2:5)
1 CORINTIOS 2:6-13


Introducción

Para Pablo, la predicación cristiana tiene dos elementos fundamentales:

i.                 El mensaje – “Jesucristo…crucificado” (1 Cor 2:2).
ii.             El poder – “con demostración del Espíritu y de poder” (1 Cor 2:4).

Pablo quería que la fe de los creyentes estuviera basada, no en sus habilidades como apóstol y predicador, sino “en el poder de Dios” (1 Cor 2:5).  ¿Por qué?  Porque la salvación consiste en una obra sobrenatural, por parte de Dios.   En esta obra, la revelación espiritual es de vital importancia.  Este es el siguiente tema que Pablo trata en esta carta:


IV. LA REVELACION DE DIOS

En 1 Cor 1:26-29, Pablo habló de la elección de Dios; en 1 Cor 2:1-5, Pablo habló de su ministerio de predicación.  Aunque Pablo indudablemente quería convencer a las personas a aceptar a Cristo (comparar 2 Cor 5:11, 20), entendía que ésta no era su primera responsabilidad.  Su responsabilidad era predicar el verdadero evangelio; Dios asumiría la responsabilidad de convencer a los oyentes (1 Cor 2:4-5).

Esto conlleva ciertas ideas que Pablo desarrolla en los siguientes versos:


1. La Sabiduría de Dios (v.6-7)

Aunque Pablo afirmó que su propósito, como predicador, no era hablar “con palabras persuasivas de humana sabiduría” (v.4), esto no era porque el evangelio carecía de sabiduría.  El mensaje de Cristo crucificado es “sabiduría de Dios” (1 Cor 1:24).  En 1 Cor 2:6-7, Pablo resalta varios aspectos de la sabiduría de Dios, que él quería hacer recordar a los creyentes en Corinto.


a. No es una Sabiduría “de este siglo” (v.6b)

El ‘mundo’ tiene su propia sabiduría – basada en los criterios y valores que rigen entre los incrédulos (especialmente entre “los príncipes de este siglo”).  La sabiduría de sociedad griega del primer siglo era el neoplatonismo; la sabiduría de la sociedad occidental del siglo 21 son el materialismo y el hedonismo.

El evangelio siempre choca con los valores de la sabiduría de este ‘mundo’; porque al fin y al cabo es una sabiduría ‘terrenal’ y satánica (ver Sant 3:15).  La sabiduría del evangelio se basa en los criterios y valores que rigen en el reino de Dios (ver Sant 3:17).
b. Es una “sabiduría oculta” (v.7)

La sabiduría del evangelio no es “de este siglo”, porque es una “sabiduría oculta[1]”.  Esta ‘sabiduría’ tiene que ver con la Persona y Obra de Cristo (comparar 1 Cor 1:24, 30).  Dios la había revelado en el AT, pero no en forma muy clara.  Al estudiar el AT (sin la ayuda del Espíritu Santo), los judíos llegaron a tener cierta expectativa acerca del Mesías.  Cuando Cristo apareció, en la persona de Jesús de Nazaret, los líderes judíos no lo reconocieron como tal; por ende, lo crucificaron (v.8).

¿Por qué Dios no reveló más claramente en el AT, cómo iba a ser el Mesías, y cuál iba a ser Su ministerio?  El Señor responde a esta pregunta en Mateo 11:25 – era para que el conocimiento del evangelio dependa de la revelación personal de Dios, al individuo, y no simplemente de la habilidad de la persona de estudiar y entender. 

Pablo complementa lo que dice el Señor, afirmando en manera sorprendente, que esta ‘sabiduría’ (del evangelio) es algo que “Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria” (v.7b).  Aquí tenemos uno de los grandes privilegios de ser cristiano (comparar 1 Ped 1:10-12).

La verdadera naturaleza de la Persona y Obra de Cristo recién se dio a conocer por medio del evangelio, interpretado ahora por los apóstoles (ver Efe 3:3-11).


[1] La palabra en griego (‘apokrupto’) significa, ‘ escondido’; la preposición da mayor énfasis a la palabra (‘muy escondido’).
c. Es una Sabiduría para “los que han alcanzado la madurez” (v.6a)

Si el evangelio choca con la forma de pensar del mundo, ¿quiénes aceptarán el evangelio?   Pablo responde – solo una clase de personas: “los que han alcanzado madurez”.  La palabra que Pablo usa (‘teleios’) señala una persona ‘completa’; tiene todo lo que necesita para poder cumplir el propósito de su vida.

Esta palabra describe a todo verdadero creyente, a quien el Espíritu Santo ha dado todo lo que necesita para entender  
2. La Ignorancia del Hombre (v.8-9)

¿Por qué hay tan pocos creyentes en el mundo?

En 1 Cor 1:21, Pablo declaró que “el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría”.  Aquí el apóstol está hablando de la ‘sabiduría’ mundana, promovida por Satanás, quien ha cegado a los hombres (2 Cor 4:3-4).  Al seguir las corrientes filosóficas, promovidas por Satanás, el ser humano se halla ‘muerto’ espiritualmente (ver Efe 2:1-3). 

Esta es la condición de los líderes de nuestra sociedad – “los príncipes de este siglo” (v.8).  Por ende:


i.                 Ellos ignoran la sabiduría de Dios (v.8a).
ii.             Ellos crucificaron a Cristo (v.8b), y lo siguen ‘crucificando’.


NOTEN: Tremendo contraste – crucificaronal Señor de la gloria” (v.8b)

¡Qué profunda ignorancia hay en los seres humanos!  Aun en los judíos, que tenían la
 revelación de Dios.

Para confirmar esta ignorancia, en v.9, Pablo cita Is 64:4.


¿Cuál es la solución para esta ignorancia?  Pablo contesta en v.10-13:


3. La Revelación de la Sabiduría de Dios (v.10-13)

el evangelio, creerlo, y vivir la vida cristiana.
La única solución para la ignorancia del ser humano, en su condición de pecador, es una revelación sobrenatural de la sabiduría de Dios.  ¿Cómo se da esto?


a.   El Autor Intelectual de esta revelación – “Dios” el Padre (v.10a).  Comparar 2 Cor 4:6.

b.  Los Recipientes de esta revelación – “nos las reveló a nosotros” (v.10b).  Es decir, a los escogidos de Dios, a los que “habían de ser salvos” (Hch 2:47).

c.   El Agente de esta revelación – “por el Espíritu” (v.10c).  Dios obra por el Espíritu Santo, “para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (v.12b).


“Como resultado”, dice Pablo, “hablamos por medio del Espíritu Santo, enseñando a otros, lo que hemos recibido de gracia” (v.13).  Al hablar, no usaba “palabras enseñadas por sabiduría humana” (v.13; comparar v.1, 4-5), porque sabe que estas palabras no tienen valor alguno para contrarrestar la ignorancia del ser humano.  Lo que se requiere son ‘palabras enseñadas por el Espíritu’, y esta palabra se centra en la Persona de Cristo crucificado (v.2).
1 CORINTIOS 2:14 – 3:4


Introducción

Pablo continúa tratando el asunto de las divisiones en la iglesia.  Su propósito es hacer que los hermanos reflexionen más seriamente sobre su condición humana, para que haya más humildad entre ellos, y por ende, zanjen las divisiones (que eran producto del orgullo latente en sus corazones).

Habiendo demostrado la necesidad que todo ser humano tiene de recibir una revelación espiritual para entender las cosas de Dios (1 Cor 2:6-13), Pablo ahora pasa a analizar la condición humana.


V. LA CONDICIÓN HUMANA

Una de las cosas que todo predicador del evangelio tiene que hacer es analizar la condición del hombre, a quien pretende predicar el mensaje de salvación.  Pablo, como apóstol y misionero había reflexionado profundamente sobre este tema, y nos presenta un análisis de la condición espiritual en la cual se encuentra todo ser humano.  Pablo afirma que la raza humana se divide en dos categorías fundamentales: creyentes e incrédulos.  Pero los creyentes se subdividen en dos categorías – ‘espirituales’ y ‘carnales’.   Veamos estas tres categorías.


a. El  "hombre natural" (1 Cor 2:14)
ii. para él son locura 
En los versos anteriores, Pablo ha hablado en forma bastante negativa de la sabiduría humana (1 Cor 1:17-23 y 2:1, 4, 5).   El problema fundamental con la sabiduría humana, es que no acepta la sabiduría de Dios; prueba de eso es la crucifixión de Cristo.        Cristo es la “sabiduría de Dios” (como Pablo explicó en 1 Cor 1:24); sin embargo, los sabios de este mundo (es decir, los líderes judíos y romanos) no reconocieron la sabiduría de Dios en Cristo, y por eso lo crucificaron (1 Cor 2:8).


En 1 Cor 2:14, Pablo explica la razón por la cual los hombres no aceptan la sabiduría de Dios.      Al querer explicar esto Pablo usa una expresión interesante: “el hombre natural”.       ¿Qué dice Pablo acerca de esta primera categoría humana?


[1] La Identidad del “hombre natural

La expresión que Pablo usa es ‘psujikos anthropos’.      La palabra ‘psujikos’ está relacionada con el término ‘psuje’, que significa “alma”.       La palabra en griego a veces se usa para describir a los animales, porque ellos no tienen el Espíritu de Dios (ver Apo 8:9).      Otros comentaristas observan que Pablo quizá esté usando el término como sinónimo de la palabra ‘nefesh’, en hebreo, que significa “la humanidad en su existencia natural y física” (G. Fee).

De todos modos, lo que Pablo está diciendo es que hay una categoría de personas que no tienen el Espíritu de Dios, y que por ende viven sus vidas simplemente a un nivel material.
[2] La Condición del “hombre natural

En el v.14 Pablo dice TRES cosas acerca de la condición del “hombre natural”; estas cosas explican por qué los hombres, supuestamente sabios, de este mundo rechazaron la sabiduría de Dios (es decir, rechazaron a Cristo y a Su evangelio):


       i. no percibe las cosas que son de Dios
     iii. no las puede entender
     

b. El Hombre “espiritual (1 Cor 2:15-16)

Habiendo notado la realidad acerca del “hombre natural”, debemos pasar a considerar qué es lo que el Espíritu Santo hace para que el “hombre natural” pueda responder al evangelio.     Pablo lo explica en 1 Cor 2:10-13, y menciona que esta obra del Espíritu Santo produce un hombre “espiritual” (1 Cor 2:15-16).


[1] La Identidad del Hombre “espiritual

La palabra en griego es ‘pneumatikos’.  Se deriva de la palabra, ‘pneuma’, que significa Espíritu (Santo).  El ‘hombre espiritual’ es aquella persona en quien el Espíritu Santo ha obrado, concediéndole un nuevo nacimiento (Juan 3:3-8), por medio del cual viene a tener una nueva naturaleza (2 Pedro 1:4). Habiendo estado ‘muerto en sus pecados’, ahora tiene vida espiritual, y entendimiento espiritual.


[2] La Condición del Hombre “espiritual

Cuando el Espíritu Santo comienza a obrar en el ‘hombre natural’, una de las primeras cosas que hace es ayudarle a entender las cosas espirituales.  Esto se llama la obra de iluminación (2 Cor 3:14-17).  
c. El Hombre “carnal (1 Cor 3:1-4)

Habiendo descrito las dos categorías fundamentales en las cuales se encuentra todo ser humano (1 Cor 2:14-15), Pablo ahora pasa a hablar de los creyentes en Corinto.  Al hacerlo, presenta una tercera categoría – el hombre “carnal” (que, en realidad, es un subgrupo del ‘hombre espiritual’).


[1] La Identidad del Hombre “carnal

Lo primero que debemos notar es que esta categoría de persona es en realidad un creyente – Pablo los trata como “hermanos” (v.1a), como “niños en Cristo” (v.1b).  Claramente está hablando del grueso de personas que conformaban la congregación en Corinto, y a quienes Pablo ha descrito como “santificados en Cristo Jesús” (1 Cor 1:2).  Sin lugar a duda eran creyentes – no eran ‘hombres naturales’; tenían al Espíritu Santo morando en ellos.

Sin embargo, Pablo los llama “carnales” (v.1, 3, 4).  La palabra en griego es ‘sarkikos’, que viene de la palabra, ‘sarx’, que significa ‘carne’.


[2] La Condición del Hombre “carnal

Aunque estas personas eran verdaderos creyentes, su forma de vida dejaba mucho que desear.  Pablo afirma TRES cosas acerca de estas personas:


i.                 Viven bajo el dominio de la ‘carne’

Si el hombre “natural” (‘psujikos’), vive bajo el dominio de su ‘alma’ (‘psuje’), y el hombre “espiritual” (‘pneumatikos’), vive bajo el dominio del Espíritu (‘pneuma’), el hombre “carnal” (‘sarkikos’), vive bajo el dominio de la ‘carne’ (‘sarx’).


ii.             Producen los frutos de la ‘carne’

Dado a que vive bajo el dominio de la ‘carne’, esta persona, siendo creyente, produce los frutos de la ‘carne’ (ver Gál 5:19-21).  Era por eso que había tantos problemas en la iglesia en Corinto – incesto (1 Cor 5), litigios entre hermanos (1 Cor 6:1-11), fornicación (1 Cor 6:12-20), asistencia a los templos paganos (1 Cor 8, 10), borrachera (1 Cor 11:21), etc. 

En particular, Pablo menciona “celos, contiendas y disensiones” (1 Cor 3:3).  En otras palabras, lo que estaba detrás de las divisiones en la iglesia era simplemente ‘carnalidad’.


     iii.          Manifiestan Inmadurez Espiritual

             Aunque Pablo reconoce que estas personas eran verdaderos creyentes, indica que
             eran simplemente “niños en Cristo” (1 Cor 3:1).  La palabra en griego es, ‘nepios’,
             que significa, ‘bebé’.  Este término se usa en Mateo 21:16, de bebés que aun estaban
                   mamando.  Siendo ‘bebés’ espirituales, no eran capaces de recibir “vianda”, sino
             solo “leche” espiritual (1 Cor 3:2).